El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.
Fui educado, para saber que el miedo es parte del fracaso o hasta cierto punto falta de hombría, por lo mismo no recuerdo haberlo experimentado muy seguido, y que con gran facilidad vienen a mi mente las ocasiones en que lo sentí. Espero que nadie atente en contra de mi, al momento de conocer cada situación que me hizo experimentar tan desagradable sentimiento.
Ø Las caras de “payaso” de las alcancías en mi cuarto, terribles. Desde que tengo uso de razón tengo un sueño bastante tranquilo y en cuanto pego mi cabeza a la almohada, me duermo, eso sí con música o con TV pero me duermo. Sin embargo, debería de haber tenido entre 4 y 6 años, y acaban de re decorar mi cuarto, con unas cortinas que dejaban pasar de manera libre y profunda la luz de la luna cada noche, justo dónde más tiempo se detenía tan natural iluminación, estaban colocadas 4 alcancías de plástico, todas con forma de payasos, tétrica imagen me vigilaba mientras yo intentaba conciliar mi sueño. Pasaron semanas, y por más que imploraba que no me quería dormir solo, nadie se apiadaba de mí. Hasta que use mi razonamiento e inteligencia, y noche a noche las tapaba con sabanas, cobijas, toallas, o de plano las escondía en el closet, para que a la mañana siguiente regresaran con esa cara sonriente a la repisa, lugar designado a estas imágenes tortuosas. Desde esos tiempos, no me caen nadita bien los payasos, bueno solo Brozo.
Ø Las jeringas. De niño y adolescente me enfermaba muy seguido de la garganta y pues mi tío Señor Dr., tan atinado siempre, me recetaba inyecciones, que miedo. Hoy que fui a realizarme unos estudios de rutina para la empresa, reviví esa emoción de peligro, temblando llegue a la salita de espera, y así temblando me despojé de mi chamarra y manga de la camisa. Aun al estarlo escribiendo me da pavor. Y peor ver mi sangre dentro de esa jeringa. No soporto las inyecciones y mucho menos que me saquen sangre.
Ø Recibir los resultados de un examen de admisión. El de la preparatoria y el de la Universidad, que impresión, el primero salía en el periódico y como es costumbre muy de madrugada mi madre salió a comprarlo, yo no había podido conciliar el sueño una noche anterior (tengo que decirles que no tuvieron nada que ver los payasos, esos muy pronto los eliminé y se los terminé regalando a mis primos), así que me quedé en vela hasta la mañana siguiente, con pequeños lapsos de sueños interrumpidos por ese miedo a no pasar el examen, ¡oh sorpresa!, aprobé y hasta con excelentes resultados. El segundo, se me hizo eterno ya que lo que más añoraba era estudiar en mi gloriosa Universidad de Guanajuato, no recuerdo la fecha con exactitud, solo sé que era un viernes y a partir de las 5 de la tarde los publicarían en la FCA. Fui con Hey, una de mis grandes y mejores amigas, llegue y me dirigí con decisión a las listas, corrió y se adelanto mi amiga, revisó y con un grito de desesperación, e irónico esbozo… comento -no pasé-. La sangre se me movió por todo el cuerpo y el camino entre el patio central y el pizarrón de resultados se me hizo eterno, más mi desesperación cuando en ese pizarrón solo estaban los de C.P., enfrente estaban los de C.I., así que con mayor incertidumbre, atravesé el patio y comencé a revisar la lista, obvio de abajo hacia arriba, o como lo quieran ver, del último aceptado al primero, yo era la ficha 93 y veía pasar números y más números, hasta que llegue al tercero y ahí estaba, si el 9 y 3, tan juntos como mi sensación de miedo y satisfacción.
Ø A mis sueños. Lo confieso y lo admito, sueño y deseo muchas cosas, y porque varias se me han cumplido, me da miedo fracasar, desilusionarme a mí mismo, y no lograr lo que hasta ahora me he propuesto. Y cuando voy a tomar una decisión que solo implica mi persona, el miedo a saber si es la correcta es indescriptible, se me hace pequeño el estomago, pierdo el apetito, se me cierra la garganta (y no… no voy a pedir inyecciones), y me siento con ese miedo interior que inunda toda mi humanidad. Soy acertado, congruente, razonable, flexible, analítico pero con esa sensación de miedo a caer.
Ø Muerte de un ser amado. Ya van dos que se me han ido de este mundo terrenal y prefiero no mencionar más, porque al pensar en mis seres amados que aun viven, es la peor sensación.
Podrán decir que tus miedos debes afrontarlos y superarlos, pero que alguien me dé un manual para hacerlo, no creo que exista, es más, ante lo real o lo irreal de los miedos lo único que basta es contarlos, y aceptarlos.
RGZ